Crónica

Carlos Meneses, el corazón en las palabras

El arequipeño que ha pasado más tiempo en una sala de redacción cumple 82 años. Nació el mismo día y año que Mario Vargas Llosa y los trajo al mundo la misma “cigüeña”. 

Por Jorge Turpo Rivas

Como niño que se divierte después de una travesura, Carlos Meneses festeja cada párrafo del artículo que está dictando a la jefa de redacción de El Pueblo. Lo encuentro alegre y literalmente le sobo la joroba. Un día antes celebró su cumpleaños.

Nació el mismo día, mes y año (1936) que Mario Vargas Llosa, y para más coincidencias, los trajo al mundo la misma “cigüeña”. Miss Pitcher, la partera más conocida de la ciudad en esos años, fue la encargada de primero atender el parto de Mario y luego el de Carlos.

Hace unos años, cuando era director de Arequipa al Día, tecleaba los editoriales y su columna “El día del zapatero” en una máquina de escribir que hoy reposa en la biblioteca de su casona de la calle Melgar.

“Qué quiere usted”, me preguntó desafiante esa mañana que fui a entrevistarlo. Tiene fama de gritón, pero hoy está contento, espero que sea por mi visita.

¿Dónde reside el auténtico poder: en el dinero, en la política, en la iglesia, en las fuerzas armadas, en los medios de comunicación? Le pregunté.

“Lo importante no es dónde reside, sino dónde es más útil, porque los que van a pagar las consecuencias de un error del poder, van a ser los ciudadanos, lo importante es de qué manera pueden influir en los hombres los poderes reales. El poder real no debería estar en nada que signifique exclusivismo, debe ser aquel que pueda lograr como meta el mayor beneficio para más gente”, respondió.

Don Carlos ejerce el periodismo hace más de cincuenta años. Trabajó en El Deber como redactor y fue director de Correo hasta que la dictadura de Velasco lo dejó en la calle y lo alejó del periodismo varios años.

En 1980 cuando retornó la democracia, lo nombraron presidente de la Corporación de Desarrollo de Arequipa. Meneses era militante de Acción Popular, el partido de Fernando Belaunde.

Para la década de 1990 lo convocaron para fundar y dirigir Arequipa al Día. Tuvo una larga estadía periodística de más de diez años en ese diario. Ahora dirige El Pueblo.

– ¿Qué es ser periodista? –. Seguí preguntando.

Es ser un privilegiado. Pero hay que reunir ciertos requisitos y hay que merecer ciertos reconocimientos ciudadanos. Cuando uno puede dormir tranquilo, caminar por las calles sin ser insultado o mal visto, o ser llamado cariñosamente, ya estas bendito. Eres un periodista consagrado y si hay cielo, seguramente tienes la posibilidad de llegar a él”.

– ¿Cuál es la enfermedad del periodista?

– Hay una variopinta cantidad de enfermedades, pero creo que el cáncer es la corrupción.

Amante eterno de Arequipa, don Carlos Meneses forjó varias generaciones de periodistas a los que ahora llama “hijos”. Sabe distinguir el estado de ánimo de sus redactores leyendo lo que escriben en sus crónicas.

Se asomó al periodismo cuando finalizaba la primaria en el colegio San Francisco de Asís. Con un compañero, de apellido Franco, crearon Zeppelin, un periódico escolar. Y voló alto hasta dirigir los principales diarios locales. En Arequipa no hay otro hombre que haya pasado tantos años en una sala de redacción.

Y en una sala de redacción lo entrevisto mientras en la calle pasan las noticias. Luego llegan los titulares, los editoriales. Las portadas.

Meneses pone el corazón en las palabras. No hay cierre de edición para su talento. Sigue siendo noticia, sigue siendo un hecho por una sencilla razón: porque es eterno.

Foto: El Pueblo

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