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“Dios es una mujer”, el guiño de Ariana Grande a los inicios religiosos de la humanidad

“Cuando todo sea dicho y hecho, creerás que Dios es una mujer”. Así canta el coro de Ariana Grande en lo que sería una de las mejores propuestas musicales de su carrera. Alineada con los vientos de poder femenino en Internet y en el mundo, Ariana no solo ha lanzado una canción bien hecha, sino que ha rescatado una creencia llena de simbolismos femeninos basada en los primeros 200 000 años de historia humana.

“God is a woman” hace un guiño al principio de la religiosidad, cuando Dios no era un hombre blanco barbón que vive en el cielo, sino que se representaba en forma de diversas y supremas creadoras femeninas. Un artículo de Broadly recoge información de diversos estudiosos sobre el tema, como Merlin Stone, quien en su libro “Cuando dios era una mujer” refiere hechos históricos de diosas ancestrales en el Paleolítico y Neolítico, donde estas deidades eran veneradas como “creadoras de la humanidad y de las leyes del universo, profetisas, proveedoras del destino humano, inventoras, sanadoras, cazadoras y feroces líderes en las batallas”.

Esta imagen suprema se reflejaba también en el orden social de las comunidades que la adoraban. Según la investigadora Stone, las sociedades paleolíticas seguían una línea matriarcal en la que las mujeres tenían estatus superior dentro del núcleo familiar. Además, se creía que el origen de la humanidad provenía de una mujer, un dogma que se comprueba con los diversos hallazgos de figuras femeninas embarazadas talladas en piedra cuya antigüedad data de 25 000 años antes de Cristo.

INMORTALES Y OMNIPOTENTES

La Dios mujer de la que Ariana Grande habla estaba ligada de forma estrecha a la fecundidad de las personas y de la tierra, principal fuente de alimento para las primeras sociedades humanas. Esto se puede comprobar con los restos encontrados en Egipto, Grecia, Etiopía, Babilonia, Irlanda, Mesopotamia, e incluso en Israel, donde adoraban figuras femeninas inmortales y omnipotentes.

Los ejemplos de diosas son abundantes, tomamos algunos del libro “Diosa Madre” de Sylvia Browne, quien detalla los cultos a diosas en el periodo paleolítico. Así, tenemos a la gente de Inuit que adoraba a Sedna, diosa y madre del océano; la cultura Babilónica tenía a Ishtar, diosa del amor y de la guerra; para los Aztecas, Teleoian era la diosa madre de todos los dioses; y cómo olvidarnos de Isis, diosa de los Egipcios, protectora de los niños y poseedora de poderes mágicos. Los antiguos Fenicios también tenían dos diosas de igual estatus: Anat, diosa de la fertilidad, y Astarte, madre de dioses que era representada por el planeta Venus.

Diosa egipcia Isis

Fue hasta el año 1500 antes de Cristo que todas las civilizaciones que adoraban diosas desaparecieron, la mayoría por el poder masculino que preside hasta ahora las creencias religiosas y los estatus sociales. Con la llegada de la figura patriarcal los mitos fueron reescritos, los símbolos de diosas fueron denigrados y la creencia del origen de la vida y del universo a partir de una figura femenina fue derrocado.

LAS NUEVAS RELIGIONES

El judaísmo y el cristianismo, así como el Islam, impusieron la adoración de un solo dios representado por una figura masculina y estableció un orden religioso que se dividía en Dios, Rey, Sacerdote y Padre. Las figuras divinas femeninas y, por ende, la mujer, pasaron a ser subordinadas en casi todo el mundo. Sin embargo, no todas las figuras supremas femeninas han dejado de existir; Savitri L. Bess, autora del libro “El camino de la Madre”, destaca a los Hindúes, que aún conservan su devoción a “La Madre” que es representada por diversos nombres como Durga, Saraswati y Shakti, quien es considerada la creadora del universo y poseedora de infinita energía. “Es conocida por ser la actividad en todas las cosas, el gran poder que crea y destruye, la esencia primordial, y el útero donde todas las cosas y personas nacen y a donde retornan una vez que mueren”, escribe Bess.

Diosa Hindú Gayathri

Salvo esas excepciones, la figura de la Diosa suprema fue borrada del mundo y aquellos que aún las consideraban fueron considerados paganos. En la actualidad tenemos figuras divinas femeninas, pero no con poder, sino como servidoras de Dios. Para ser divina, más que poderosa, la figura femenina debe ser servicial, despojada de poder sobre sí misma y, por supuesto, completamente divorciada de su sexualidad. Como apunta el artículo de Broadly, si bien muchos podríamos pensar que la desaparición de las Diosas fue un acontecimiento natural, las investigaciones de las autoras mencionadas indican que su declive se debió a la imposición (muchas veces violenta) de las nuevas religiones patriarcales.

De esta forma, el lanzamiento de la canción de Ariana Grande no solo es una moda más y una buena canción pop (vamos, es buena), también es un llamado al pasado, al principio de nuestra raza y al recuerdo de cómo entendíamos al universo, las deidades y la relación que éstas tenían con la humanidad. Por supuesto, también es una llamada al poder femenino y a entender mejor lo que significa ser mujer desde el pasado ancestral y la necesidad de rescatar esa herencia que brilló durante los primeros 200 000 años de vida humana.

Autora: Giovana Rodríguez

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