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El dueño del Melgar

¿Quién es Jader Rizqallah Garib?

/Por Jorge Turpo Rivas /

La única vez que Jader Rizqallah habló más de un minuto con la prensa fue en la final del 2015. Melgar había ganado el campeonato nacional en el estadio de la Unsa  y cuando terminó el partido contra Sporting Cristal, bajó a la cancha a festejar alegre y eufórico. “Melgar campeón”, decía en su camiseta.

–Esto es un sueño. La gente no entiende. Esto es un sueño. Esto no es un negocio como la gente piensa. ¿Qué se va a llevar el árabe? El árabe no se lleva ni mierda. El árabe va a traer.

Dijo, Rizqallah, con la emoción de quien se siente el dueño del mundo. Habló como si le hiciera un favor a los hinchas. No como empresario.

El árabe invirtió más tres millones de soles para ser dueño del FBC Melgar.

Más que un sueño, es un gran negocio.

Habló un poco más antes de seguir festejando.

–Espero que lo sepan valorar. Lo único que han hecho es atacar, atacar y atacar. Hemos hecho un trabajo serio, nada más. Esto fue contra todo, contra todos. La misma gente de Arequipa, periodistas. Pero Dios es grande hermano. Esto recién comienza. El sueño se hizo realidad. Solo queda agradecer al de arriba.

Rizqallah tiene raíces palestinas. Es dueño de una fábrica de plástico y hace negocios inmobiliarios. Nunca ha dado una entrevista.

En 2014, cuando iniciaba su relación con el Melgar, los periodistas locales quisieron hablarle en el local del club. Se subió a la motocicleta de un trabajador y huyó como si escapara de algo.

¿Qué oculta? ¿A qué le teme?

José Suárez Zanabria, administrador temporal del Melgar, dice que a nada.

– ¿La inversión en Melgar es un buen negocio para Rizqallah? Le pregunté a Suárez Zanabria hace unos meses.

– Por supuesto, esto es un negocio. Yo estoy administrando el club y Jader me financia. Yo le pago intereses. El Melgar, siendo una institución en proceso concursal, no tiene posibilidad alguna de hacerse un préstamo en el sistema financiero, ningún banco nos va a prestar. Pero hemos podido conseguir el financiamiento de Jader a tasas muy competitivas, incluso por debajo de lo que cobrarían los bancos.

La inversión del árabe en el Melgar ha tenido resultados en lo deportivo y económico. El equipo fue campeón el 2015 y subcampeón el 2016. Según Transfermarkt, especialista en la valorización de los equipos de fútbol, Melgar está valorizado en nueve millones y medio de dólares. Mantiene una de las planillas más caras del fútbol nacional.

Los ingresos también han mejorado. La recaudación del Melgar en taquillas en el 2016 alcanzó los 4 millones 211 mil soles.
El fútbol es un negocio rentable. Los principales ingresos no llegan de la taquilla, sino de los derechos de transmisión televisiva. Melgar recibe cada año un millón 590 dólares por ese concepto.

A eso hay que sumarle los 500 mil dólares por el campeonato del 2015 y el millón 350 mil dólares por clasificar a la Copa Libertadores.

El árabe hizo un negocio redondo.

– ¿Cómo conoció a Rizqallah? Le pregunté a Suárez Zanabria.
– En Lima. Él había hecho un préstamo al Melgar antes de que yo asumiera la administración temporal del club. A mí me nombró una junta de acreedores, donde el principal acreedor era la Sunat. Soy exfuncionario de la Sunat y por la confianza que me tienen, me hicieron la oferta.

– ¿Cómo definiría a Rizqallah?
– Es un apasionado del fútbol. Ahora es hincha acérrimo de Melgar.

Jader Rizqallah en el palco del estadio de la Unsa.

OFFSIDE

Rizqallah fue denunciado por lavado de activos hace dos años y medio. La investigación apuntaba a saber de dónde sacó los más de 3 millones de soles con los que compró la deuda de Melgar a la Sunat y los 2 millones 235 mil dólares que inyectó al club en los últimos meses.

Recordemos que esa compra se hizo con muchos elementos sospechosos. Por ejemplo, la empresa que lo hizo no era de Rizqallah, sino de dos jóvenes que la constituyeron con apenas mil soles. ¿Cómo pudieron pagar más de tres millones si su capital era tan pobre? Se cuestionó.

Pasaron unos meses y la empresa fue vendida a Rizqallah. Se descubrió que uno de los dueños era su pariente y el otro su amigo cercano. La fiscalía sospechaba del uso de presuntos testaferros para cerrar el negocio.

Este año se amplió ocho meses más la investigación, pero la defensa del árabe hizo una jugada maestra. Se fue a la Corte Suprema en Lima y pidieron una excepción de improcedencia de acción, en cristiano: que no proceda la investigación y que Rizqallah continúe con su vida y negocios sin ningún problema.

En agosto de 2017 le dieron la razón. El dueño del FBC Melgar se libró de la investigación a pesar de que el Primer Juzgado de Investigación Preparatoria y la Sala Penal de Apelaciones en Arequipa, dijeron que debía seguir la investigación. Los jueces de Lima resolvieron diferente.

Esa resolución a favor de Rizqallah provocó un terremoto legal entre el Ministerio Público y el Poder Judicial. Ocurre que muchos investigados por lavado de dinero pueden apelar a la misma figura y quedar librados.

Rizqallah usó este argumento: Según el Código Penal los delitos fuentes para el lavado de activos (de dónde sale el dinero) son: la minería ilegal, tráfico ilícito de drogas, terrorismo, secuestro, proxenetismo, trata de personas, tráfico de migrantes, extorsión, robo, delitos aduaneros y delitos contra la administración pública.

En su caso, la fiscal Carol Cuba dijo que el dinero, presuntamente ilícito del árabe, podría provenir de actividades vinculadas con el fraude en la administración de personas jurídicas. Es decir, a través de la creación de empresas de fachada. Los jueces de la Sala Suprema dijeron que ese no es un delito fuente para el lavado de activos y anularon el proceso.

Rizqallah respira tranquilo y sigue anotando goles en sus negocios.

El Melgar es un buen negocio para el árabe.

Hace unos días, José Suárez dijo que el árabe no es el dueño del Melgar. Lo trató como un simple prestamista al que el club le debe un millón de dólares. Lo que no reconoce Suárez es que todos al interior del Melgar, desde el comando técnico hasta los jugadores, tratan al árabe como el dueño: el que decide y define quienes llegan o se van del equipo. Lo hizo Juan Reynoso cuando logró el campeonato y hasta Israel “Cachete” Zúñiga. Ambos hablaron del árabe como el hombre de las decisiones.

El equipo para la temporada 2018 está casi listo. Melgar jugará la Copa Libertadores y quiere pelear su tercer campeonato. Los buenos resultados son alegría pura para los hinchas y un buen negocio para el árabe.

  • Fotos: Agencia Click.

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