Crónica

El último juicio de Luis Cáceres Velásquez

La vida es un largo juicio para Luis Cáceres Velásquez. Gran parte de sus días los ha pasado recorriendo juzgados, enfrentando a jueces, escuchando sentencias y durmiendo en cárceles. El último proceso judicial que lo tiene entretenido y disgustado es contra un banco por la disputa de dos propiedades. «Yo les voy a ganar porque siempre se impone la justicia». Lo dice con la seguridad de la experiencia.

Garantizó un préstamo a uno de sus hijos y aparecieron documentos falsificados en el banco y ahora se quieren quedar con sus dos predios. «Lo malo de nuestra justicia –dice– es que un proceso que debe durar seis meses dura seis años».

Luis Cáceres ya no es el hombre arrebatado y prepotente que arreglaba los líos a puños y patadas. Ahora, a sus 88 años de edad, es más reflexivo y paciente. Lo que no cambia en él es su franqueza. Dice lo que cree sin adornos ni complejos. «Al que roba por primera vez se le debe castigar con veinte azotes en el culo. Para qué seguir llenando las cárceles con tanta gente», me dice cuando le pregunto sobre posibles soluciones a la inseguridad.

Cáceres se retiró de la actividad política.

Siempre fue pícaro en sus respuestas. Alguna vez la periodista Roxana Canedo le preguntó en un programa televisivo: por qué le dicen burro blanco. «Es que me han visto mear», le respondió.

En estos meses está abocado a sanear todos sus bienes y ordenar sus finanzas. «Estoy arreglando mis cosas, tengo poco pero me siento muy feliz. Ya un viejo se va ordenando para dejar todo en forma y evitar que la familia pelee por asuntos financieros y monetarios».

–Le tiene usted miedo a la muerte–. Pregunto.

– No porque es algo natural. Nacer, crecer, desarrollarse y morir. Lo triste es morirse joven o sin haber hecho nada en beneficio de la comunidad. Yo he hecho todo lo posible de acuerdo a mi capacidad–. Responde.

Luis Cáceres fue alcalde de Juliaca a los 35 años de edad.

Junto a sus hermanos, también políticos, sacaron adelante la Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez. En Arequipa ocupó el sillón municipal dos veces y fue elegido congresista. En este último cargo fue donde manchó su carrera política para siempre.

Lo sentenciaron a cuatro años de prisión efectiva por haber recibido 25 mil dólares de Vladimiro Montesinos para cambiarse a la bancada fujimorista. Años después contó que jamás recibió ese dinero, pero  que se pasó al fujimorismo porque Montesinos le ayudó a cambiar una sentencia que tenía en el Poder Judicial y que le impedía postular al Congreso.

– ¿Por quién votó en las últimas elecciones, por PPK o por Keiko?

–No voté porque mi DNI está con dirección de Lima.

– ¿Si lo habría hecho a quién le hubiera dado su voto?

– A PPK, Keiko no tiene experiencia, pero es una persona sana. PPK es un hombre bien intencionado, ojalá se rodee de mejor gente. Si yo lo tendría al frente le diría que desconfíe hasta de él mismo.

Cáceres fue elegido dos veces alcalde de Arequipa.

NOSTALGIAS

Luis Cáceres sigue viviendo con su esposa Yolanda Pérez en su casa de Yanahuara. Tienen más de veinte bisnietos. «Yo soy mayor que Lucho por un año ¿Cómo me ves?», me preguntó doña Yolanda, una cotahuasina que en su juventud venía a Arequipa a lomo de bestia junto a su padre.

Le respondo, sin adularla, que cuando la vi pensé que era unos diez años menor que el ex alcalde. Se conserva delgada, ágil y de buen humor.

–¿Qué siente cuando camina por las calles de Arequipa? –. Le pregunto a don Lucho.

– Mucha tristeza. Esta es  una ciudad que lo tiene todo,  podríamos vivir solo del turismo, pero estamos en medio del caos. El alcalde Zegarra solo le estira la mano a Cerro Verde y la señorita Yamila (Osorio) me da pena porque  no puede ni con un tramo de  la obra de la Variante, quiénes  son sus asesores.

–¿Extraña usted el poder?

– Trabajé duro teniendo solo quinto de media. Y a veces tengo nostalgia o tristeza al no recibir un pequeño agradecimiento. El día de Juliaca ni una tarjeta me enviaron, igual en el día de la Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez. Eso es lo que desconcierta, la ingratitud. Cristo no lloró por todo el dolor que le provocaron, sino por la ingratitud de los hombres. Hay personas muy ingratas.

–Pero en Arequipa hay gente que sí lo reconoce y lo saluda con afecto.

– En Arequipa sí. Camino muy seguido por las calles y de cada diez personas, ocho me saludan con mucho cariño, y son de toda clase social.

– ¿Piensa volver a postular a la alcaldía?

– No, todo tiene su límite. Tengo casi noventa años. Cometería un grave error si ocupo un cargo público.

Las dos últimas veces que intentó ser candidato a la alcaldía, no lo logró. El Jurado Especial de Elecciones observó su inscripción.

–Lo hicieron de manera injusta, pero yo no vivo con odios –dice.

IDEAS

Cuando Luis Cáceres fue alcalde provincial no había canon minero para hacer obras. Lo que hizo fue identificar los predios de la municipalidad y los subastó para generar ingresos. Terminó con muchos líos judiciales porque aparecieron propietarios de algunos terrenos vendidos.

Ahora cree que el alcalde podría hacer lo mismo  con los terrenos que tiene la Beneficencia Pública. «La Beneficencia está en manos del municipio y tiene más de  ciento treinta predios sin ser aprovechados, hasta el Hotel Presidente está que se cae a pedazos cuando debería estar  generando ingresos para la comuna», dice.

También es un convencido de que los mayores esfuerzos deben enfocarse en atraer más turistas a la región. «El turismo da más plata que  el oro».

Para eso propone que Arequipa tenga un aeropuerto internacional en La Joya y un helipuerto para trasladar  turistas en helicóptero hasta  el cañón de Cotahuasi.

«Pero hay que empezar limpiando la ciudad, una cosa es ser pobre y otra es ser cochino. Hay que arreglar también el caos vehicular», apuntó.

En su gestión municipal se empezó a reordenar el comercio ambulatorio en el Centro Histórico. En esos años, varias calles y plazas estaban llenas de quioscos y puestos de comerciantes.

–¿Se debe permitir que Southern explote su proyecto Tía María en Tambo?

–Yo diría que sí porque con toda la tecnología que hay ahora no creo que vaya a contaminar, además usarán agua de mar. Lo que pasa en Tambo es que hay mucho aprovechamiento político.

Luis Cáceres no participará más en política, pero espera poder seguir “colándose”, cada 15 de agosto, en el Corso de la Amistad para  cosechar más aplausos que pifias.

Como alguna vez dijo el periodista Federico Rosado, sus sucesores en la alcaldía deben haber sido tan mediocres que don Lucho encaja entre los menos malos. Su vida la pasó haciendo empresa, participando en política, buscando líos, escapando de la justicia y enfrentándola.

No solo denunciaban, él iniciaba juicios a quien se le cruzara en el camino.

A los periodistas del desaparecido diario Arequipa al Día los demandó treinta cuatro veces. Perdió en todos los casos. Lo que  nunca pierde el ex alcalde es su sonora risotada y el afán de llegar con la conciencia limpia al juicio final.

 

* Entrevista realizada en octubre de 2016

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