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La caída del negociador

¿Quién es el hombre que se encargaba de dialogar y negociar con los invasores de tierras en Arequipa?

Por Jorge Turpo Rivas

José Luis Cavero dejó de asistir los domingos a su iglesia mormona para recorrer los pueblos jóvenes de Arequipa. Los últimos seis años los vivió en eterna campaña política. Y dijo que no lo hacía por él, sino por el alcalde Alfredo Zegarra, su amigo y exjefe.

– ¿Te gustaría verlo como gobernador regional? Le pregunté a fines del año pasado.

– Por supuesto. Estamos trabajando para eso. Yo no voy a negar que directa o indirectamente, si mi trabajo es más efectivo, quien va a ganar es él. Es el líder del movimiento. Y cuando salió la ley de la no reelección le dijimos que no queda otra, que si quiere seguir progresando, el camino natural es el Gobierno Regional–. Respondió.

Como jefe de la oficina de solución de conflictos de la Municipalidad Provincial, Cavero tenía a su cargo dialogar, conciliar y negociar con los invasores de terrenos que buscan un título de propiedad. Ellos representan un importante colchón de votos.

Solo en la primera gestión edil de Alfredo Zegarra, se titularon a más de veinte mil invasores de terrenos que eran propiedad de la comuna provincial.

Las normas han cambiado y ya no se puede titular a quienes invaden terrenos. Pero se siguen produciendo invasiones con la esperanza de que en los siguientes años algún político cambie las reglas y les permita ser los nuevos dueños de esas tierras.

Cavero dijo que los malos políticos institucionalizaron medidas a favor de los invasores. “La política del métete a ese terreno y después lo arreglamos”, dijo.

La situación se salió de control y los traficantes de terrenos se multiplicaron. Siete personas muertas es el saldo que dejó esa actividad ilegal en los últimos años.

NEGOCIAR

Muchas negociaciones se cierran con una taza de café, pero Cavero no toma cafeína. Se hizo mormón a los dieciséis años y no prueba esa bebida desde entonces.

Cavero dijo que no tiene casa propia. Que vive en una alquilada en Cerro Colorado donde tiene un gimnasio personal en el que entrenaba todas las mañanas. El negociador es cinturón negro en Karate y pertenece a la Asociación Latinoamericana de Fondistas.

“Yo no soy un santo, pero no rompo las reglas, jamás recibiría nada que venga de las lágrimas y sudor de personas humildes de las que se aprovechan los dirigentes”, me dijo.

Todos los domingos participaba de las asambleas populares en los pueblos jóvenes entre las seis y cuatro de la tarde.

Reconoció que para la campaña de reelección de Alfredo Zegarra en el 2014, prometió entregar títulos de propiedad a varias asociaciones. “Pero primero averiguamos si era posible, no prometimos lo que no podíamos hacer”, dijo.

No siempre fue pacifista. En su niñez tuvo problemas de conducta. Estuvieron a punto de expulsarlo del colegio José Luis Del Carpio por sus constantes peleas. “Era terrible, violento y conflictivo”, recordó.

Todo cambió cuando entró a la secundaria y lo sentaron junto a Amparo, una compañera de la que se enamoró y dio un giro a su existencia. “Nunca más le levanté la mano a nadie, dejé de hablar groserías y hasta me bañaba todos los días”.

No pudo estar con Amparo, pero ganó mucho con su amistad. Años después, cuando cumplió los dieciséis, se acercó a la iglesia mormona y se quedó allí. Durante dos años, como Elder Cavero, recorrió medio país predicando. Ahora conserva un anillo con las letras HLJ, significan: Has lo justo.

Cavero me dijo el año pasado que solo pensaba ser candidato al reino de Dios. “El alcalde de Cerro Colorado Manuel Vera, parece mi publicista hablando mal de mí todo el tiempo, pero ya le dije que solo soy candidato al reino de Dios”, me dijo.

Cavero fue el brazo derecho del alcalde Zegarra los últimos 8 años.

AMISTAD

Cavero es licenciado de Educación y egresado de Periodismo. Cuando hacía periodismo deportivo, en la primera mitad de la década de 1990, conoció a Alfredo Zegarra quien era presidente del club Sportivo Huracán. Llegó a ser jefe de prensa del equipo.

Me contó que nunca olvidará la final de la Copa Perú en Lima frente a La Loretana.

Un día antes del partido apareció en el hotel un dirigente con el árbitro del partido. “Hablaron con Zegarra y le pidieron 5 mil dólares para hacer que gane el Huracán. No aceptó y ahí cambió mi percepción de él y creció nuestra amistad”, dijo orgulloso.

Al día siguiente Huracán perdió uno a cero y no ascendió al fútbol profesional. Alfredo Zegarra, al poco tiempo fue elegido alcalde de José Luis Bustamante y Rivero.

Cavero es empleado civil de la Fuerza Aérea, pero trabajó destacado en la gestión de Zegarra. Antes de ser jefe de la oficina de conflictos, fue asesor de alcaldía con un sueldo de 5 mil soles.

“Me ensarté porque cuando era asesor ganaba 5 mil soles y saqué un préstamo para comprarme un carro y ahora (cuando era jefe de la oficina de conflictos) he tenido que refinanciarlo porque me redujeron el sueldo a 3 mil 500”, dijo.

Reconoció que ha cometido errores, pero negó actuar ilegalmente. La madrugada del martes fue detenido en su casa. Lo acusan de ser integrante de la organización criminal “Los malditos de Chumbivilcas”, dedicados al tráfico de terrenos y la estafa.

Si se llega a comprobar su responsabilidad, ya no podrá seguir con su rutina dominical de recorrer las invasiones.

“Mi iglesia –me dijo– se han vuelto los pueblos jóvenes. Vivo en eterna campaña”.

Foto: Agencia Click

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