Opinión

La campaña electoral en offside

Por Renato Zeballos B. (*)

El Mundial se ha hecho un lugar entre el frío y la rutina. Ha colisionado con la productividad académica y laboral y ha invadido las conversaciones casuales, las de pasillo, con el taxista de turno, en la cola del banco o durante cualquiera de las tres comidas diarias. En estos días, todo se conjuga con la fiesta más grande del fútbol.

Ese rectángulo verde que se proyecta desde Rusia en nuestros televisores y celulares no ha dejado que la campaña electoral se instale en la cabeza de los espectadores, la mayoría de ellos votantes el próximo 7 de octubre.

La campaña ya inició. Si vamos por la calle buscándola, encontraremos en las rutas de mayor tránsito pintas y carteles con fotos de sonrisas forzadas y frases politiqueras. En los diarios hay notas al respecto que, por estar tan lejos de la sección deportiva, terminan siendo ignoradas. Luego de los resúmenes con los goles de la jornada se puede ver la entrevista de algún personaje repitiendo clichés electorales. En las redes, más de una candidatura ha creado una cuenta, empeñada en cambiar los “me gusta” por futuros votos.

Los candidatos están, quieren correr, pero el Mundial les ha levantado el banderín. No van a jugar hasta que los futbolistas en Rusia dejen los estadios y los hinchas retornen a sus hogares. La campaña electoral seguirá siendo un sonido distante y sin audiencia hasta la final del 15 de julio, solo para seguir siendo postergada por las celebraciones patrias.  Será entonces en agosto, prácticamente a dos meses de las elecciones, cuando los ojos y oídos de la gente estén nuevamente disponibles para las candidaturas. Pero, ¿y si no le prestan atención? ¿Si la gente prefiere ignorar la campaña y sumirse en sus temas?

Podrían. Pero hay mucho en juego para hacerlo.

Según Latinobarómetro, entre 1997 y 2017 el apoyo a la democracia en el Perú cayó de 63% a 47%. Es decir, menos de la mitad de los peruanos considera que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. Al mismo tiempo, la representación más importante de la democracia es el voto. Sin embargo, si votar no fuese obligatorio la gran mayoría no iría a las urnas.

Luego que pase la marea futbolera, tendremos que lidiar con la campaña electoral. Entendámosla como un proceso necesario para buscar mejores alternativas para nuestro distrito, ciudad o región. Puede ser hasta decepcionante, pero dentro de los candidatos que se presenten estará el nuevo alcalde o presidente regional. Y somos libres para elegir a uno de ellos o lanzarnos a hacer política y generar una mejor alternativa. Hay que entender también que ante el desgaste de la clase política las opciones radicales van a volver a ganar protagonismo y que nuestra primera herramienta de defensa será nuestro voto.

La importancia de la campaña yace en la oportunidad que tenemos como electores de decidir nuestro futuro. Nunca será lo mismo votar por obligación –y al azar– que emitir un voto informado. En nuestro voto va nuestra posición ante la sociedad, nuestra participación en la gran conversación. Qué es lo que queremos para nuestro espacio y quién queremos que nos gobierne. Los gritos y el caos publicitario de la campaña nos pueden distraer de la posibilidad de ir tras la mejor propuesta pero es nuestro deber esforzarnos en buscarla. Tomemos nuestra participación en las próximas elecciones como ese partido que no podemos perder. La pelota pronto estará en nuestra cancha.

* Renato Zeballos, MBA especialista en Marketing Político. Director en Grupo Fides Perú, consultora en Asuntos Públicos.  http://grupofides.pe/

 

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