Opinión

Osorio y Zegarra, nada que celebrar

Supersticioso y cabalístico como es, el año siete de su gestión edil ha sido para Alfredo Zegarra el peor de su carrera política. Y son más de siete las maldiciones que vertió sobre Arequipa. La más reciente es el baipás demolido de la Av. Dolores con Los Incas.

Los proyectos de Zegarra son tan malos que cuando habla de una obra, no es un anuncio, sino una amenaza.

Nunca reconoce sus errores. Siempre culpa al resto. Es el ‘Pilatos’ de la política arequipeña. Vive en una burbuja sin darse cuenta de sus autogoles.

El 2017 no pudo plasmar sus siete principales proyectos: 1) Programa de Vivienda Municipal, 2) Sistema de Transporte Integrado, 3) Baipás del óvalo del Bombero, 4) Viaducto Salaverry, 5) Intercambio vial de Juan de la Torre, 6) Peatonalizar la Plaza de Armas y 7) Baipás de la Av. Dolores – Los Incas.

El alcalde no propone obras, sino mamarrachos que luego son demolidos o quedan sin uso. Hace unos años construyó, por ejemplo, un hospital que funciona a medias y un puente peatonal circular en las avenidas Cáceres con Dolores que él mismo reconoció como inútil.

Todo le salió al revés el 2017. ¿Será el karma después de tanto daño a la ciudad? No lo sabemos. Aun así, Zegarra ya empezó su campaña electoral para el Gobierno Regional. Analizando el escenario adverso, quizás, a último momento, decida no postular.

Zegarra se expone a que los arequipeños lo castiguen y jubilen de la política en las urnas.

Para Yamila Osorio, gobernadora regional, el 2017 tampoco fue un buen año. Terminó de la peor manera. El tramo tres de la Variante de Uchumayo, su obra urbana más importante, quedó abandonada sin fecha de entrega. Apenas un kilómetro y medio de vía que no pudo concluir en más de un año. Un monumento a la ineficiencia.

Sería mezquino no reconocerle otros trabajos, por ejemplo, en el sector educación y salud donde hizo importantes inversiones con apoyo del gobierno nacional. Pero su fracaso mayúsculo está en la Variante. El deterioro de la calidad de vida que provoca esa obra es insostenible. Congestión, contaminación, pérdida de horas de trabajo y una espiral de problemas que no se sabe cuándo terminarán.

Osorio resolvió el contrato con ICCGSA, la constructora socia de Odebrecht que entró en crisis cuando metieron a la cárcel a su gerente general.

La obra se quedó en un 80% y necesita más de S/ 20 millones para ser terminada. Desde la Región dicen que tienen el dinero y las ganas para hacerlo por administración directa. Quizás en junio o julio, si Osorio reza a todos los santos, se pueda concluir ese ridículo kilómetro y medio de vía.

En 2017, ambas autoridades brillaron por sus desaciertos. Les quedó grande la camiseta. Todavía tienen un año de revancha. La ciudad festejará si voltean el partido. De ellos depende no perder por goleada.

  • Foto: El Pueblo

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