Crónica

Píldoras de rocoto para curar la gastritis

El rocoto pasó de las mesas rebosantes de ricos potajes arequipeños al laboratorio del científico Azael Paz Aliaga. A través de un proceso químico le extrajo una de sus proteínas conocida como capsaicina y la convirtió en una píldora que previene y cura la gastritis, una enfermedad que afecta a ocho de cada diez peruanos.

Su investigación ganó el Premio Nacional de Medicina “Hipólito Unanue” en el 2002. En esos años la Universidad Nacional de San Agustín (Unsa) no tenía dinero para financiar un proyecto de tanta magnitud.

Pero pasó el tiempo y el canon minero empezó a beneficiar a la universidad. Llegaron a acumular más de 200 millones de soles, sin embargo ni un centavo pudo ser destinado al proyecto de las píldoras de rocoto.

Píldora de rocoto inventada en Arequipa.

Azael Paz cuenta que el ex rector Valdemar Medina le prometió 380 mil soles (unos 120 mil dólares) para el proyecto. El científico se emocionó y hasta se puso en contacto con un laboratorio de la India que se encargaría de fabricar 280 mil cápsulas con la fórmula lograda en Arequipa.

Todo se frustró. El ex rector le dijo a Paz Aliaga que no encontraban la manera de sustentar el proyecto ante el Ministerio de Economía y darle dinero del canon.

No solo ocurrió con las píldoras de rocoto, sino con todos los proyectos de la Unsa. La gestión de Medina tuvo almacenados los millones del canon sin poder utilizarlos.

Se cerró esa posibilidad, pero surgió otra. El ex presidente regional Juan Manuel Guillén se enteró que la investigación de Paz Aliaga necesitaba apoyo.

Se contactó con él y le dijo que las píldoras de rocoto serían el proyecto científico bandera de la región y que le daría el dinero necesario.

Terminaron sus ocho años de gobierno y todo se quedó como una promesa de campaña política.

Con la elección de Rohel Sánchez como nuevo rector de la Unsa, resurgió la esperanza para el proyecto de Paz Aliaga.

A los pocos meses de asumir el cargo firmó un convenio con el Concytec para poder liberar el uso de los más de S/ 200 millones del canon. “El Concytectiene profesionales expertos en formular proyectos y hacerlos viables.

Fue una buena decisión firmar el convenio con ellos”, dice Paz Aliaga. Así se abrían las puertas para que por fin el proyecto de las píldoras de rocoto concluya en su comercialización. Pero apareció otro problema. Azael Paz, un científico que no para de investigar, desarrolló otro proyecto: la creación de un test ambulatorio para medir el grado de oxidación del cuerpo.

Ese proyecto lo presentó a través del Concytec y ganó un financiamiento de 400 mil soles.

Y cuando quiso presentar el de las píldoras de rocoto, le dijeron que no puede tener dos proyectos. Entonces se le volvieron a cerrar las puertas a las píldoras de rocoto.

Pero Paz Aliaga no se da por vencido. Buscó otro camino en el sector privado. Existe la posibilidad de que el Instituto de Ingenieros de Minas, que organiza la Convención Minera en Arequipa, financie el proyecto.

“Hemos conversado con ellos y están interesados. El financiamiento se daría con apoyo de algunas empresas mineras”, explicó Paz Aliaga. Con apoyo privado, quince años después, las píldoras de rocoto podrían finalmente cumplir su objetivo de beneficiar a la población.

El rocoto es un insumo básico de la cocina peruana. (Foto: El Pueblo)

PRINCIPIO ACTIVO

Todos los rocotos poseen capsaicina, una proteína que tiene hasta tres propiedades:

1) Mejora e incrementa la mucosa gástrica que sirve para proteger las paredes del estómago.

2) Provoca vaso dilatación lo que permite que haya más sangre en el estómago y las células gástricas se regeneren con facilidad.

3) Incrementa la producción de bicarbonato, una sustancia que neutraliza el ácido que daña las paredes del estómago. Una cuarta propiedad que se ha probado solo en el laboratorio (in vitro) es que, en 48 horas, la capsaicina mata al Helicobacter pylori, la bacteria que infecta el epitelio gástrico y genera la gastritis crónica y las úlceras.

“Es algo tan bueno que yo no lo quiero dejar, por eso seguimos viendo la manera de encontrar financiamiento”, dice Paz Aliaga.

Este año, con el apoyo de las empresas mineras, la odisea de la píldora de rocoto podría terminar.

 

  • Un texto de Jorge Turpo Rivas

 

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